sábado, 23 de septiembre de 2017

Lecturas energéticas

`La Energía es parte integral de nosotros.
El hecho de no ser material,
no significa que no exista,
o que no seamos capaces de percibirla´.


La Energía recorre nuestro cuerpo a través de docenas de puntos energéticos, donde existe concentración energética palpable, y que mantiene en funcionamiento los órganos que nos perpetúan la vida a través de complejos sistemas biológicos, que pueden ser canalizados a través de la Meditación y la toma de Consciencia.
La Energía puede ser experimentada utilizando diferentes técnicas, ejercicios que requieren sensibilidad y concentración, además de una intención clara y concisa.
El taller llevado a cabo, centrado en La Energía que fluye por el cuerpo, permitió realizar ejercicios diversos de apertura de Consciencia, que sorprendió por la clara y efectiva canalización mostrada por los participantes, quienes han trabajado a lo largo de poco más de siete meses, en su apertura de Consciencia.
Todos poseemos energía que corre a través de nosotros, y que se expresa en brillo de Luz de diferentes tonalidades y colores. Con el uso del tacto, de la vista y de la Consciencia, podemos dar fe del fluir de dicha energía. Las personas pueden percibir nuestras presencias físicas, y el conjunto de cualidades y características humanas que nos definen, y este conjunto de peculiaridades puede ser traducido de igual manera a espectros de colores que nuestro ojo no es capaz de captar en una primera observación, y que muchos han dado por llamar `aura´.

Las tonalidades de las auras de los participantes, los relatos de sus experiencias sensoriales a través del tacto y de la Visualización, así como los resultados visuales y cognitivos de los ejercicios, confirmaron la presencia de la energía y de su personal vibración en cada uno de ellos.

La canalización energética a través de la visualización realizada al final del taller, fue una experiencia que me conmovió en sobremanera, y que nos permitió comprender el papel que cada uno de nosotros tenemos en esta Tierra, además de la aceptación de los hechos y circunstancias que nos acontecen, como seres humanos individuales y como miembros de agrupaciones humanas complejas, tras eventos como los que experimentamos como sociedades en estos difíciles momentos.
Deseo agradecer a los participantes, a todos y cada uno de ustedes, por su Sabiduría y el gran cúmulo de enseñanzas que me compartieron el día de hoy, y que atravesaron el corazón y el espíritu.

Porque estoy seguro y puedo confirmar la presencia y el poder de la Consciencia, y su uso, responsable y comprometido, por personas cuyas habilidades y dones provienen de la Sabiduría superior, y cuyo desarrollo transforma la realidad, primero interna, y posteriormente externa, que nos define y nos rodea.
No tengo más que palabras de agradecimiento para todos ustedes por compartir su Luz y su esencia humana, brillante en ella.
Con sincero cariño,
J.E.Franco

Imagen tomada de la liga:


sábado, 16 de septiembre de 2017

La Energía lo es todo

`La energía define la materia.
La Consciencia da forma a la energía.
Consciencia y energía,
dan forma a nuestras vidas´.


Nuestro cuerpo está integrado por energía, fluyendo, manifestándose y circulando en diversas direcciones.
Su vibración hace imposible verla a simple vista, en lo que muchas personas en diversas culturas han llamado `aura´.
Esta energía se encuentra ahí, en el interior de nuestros cuerpos, permitiendo u obstaculizando las funciones básicas de nuestros órganos, dependiendo la frecuencia a la que le ordenemos vibrar.
Porque, efectivamente, somos nosotros quienes controlamos el nivel de vibración de la energía que nos recorre, ya sea de manera consciente o inconsciente. Con nuestra respiración, nuestros pensamientos o los sentimientos que experimentamos y que convertimos en emociones que se anclan e integran a nuestra cotidianidad, modificamos para bien, o para mal, la realidad que a diario vivimos.

En nuestro siguiente taller trabajaremos con el sexto chakra para poder visualizar nuestra vida a través de las respuestas energéticas de nuestro cuerpo. La visualización es una poderosa herramienta que sirve entre otras cosas para modificar la vibración energética que nos define.
Es así que la clarividencia se define como la capacidad de ver claramente los hechos, y las consecuencias emanados de ellos.

Si somos capaces de identificar la energía que fluye en nuestro interior, seremos capaces de comprender el por qué de las direcciones que los eventos toman en nuestra vida. Finalmente, somos cada uno de nosotros los que damos forma y creamos los ríos a través de los cuales, fluye la energía, dentro de nuestros cuerpos.

Mayor información, cupo y costo, favor de escribir al correo: architectiak@hotmail.com.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los patrones como origen de Enfermedad

`Circunstancias adversas y obstáculos
son antesala causal de cuadros 
de desequilibrio emocional 
y enfermedad física´.


Nuestra vida está conformada por actividades, rutinas, pensamientos anclados y repetitivos que dan forma a nuestra cotidianidad y a nuestra existencia.
En muchas ocasiones, sin percatarnos conscientemente de ello, damos forma a pensamientos y rutinas que consolidan en nosotros actitudes y maneras de ver, percibir y ser, ante las circunstancias que nos rodean.

En muchos casos más, esa actitud derivará en un desequilibrio emocional y/o físico, que lentamente nos lleva por un camino que concluye con una manifestación corporal (enfermedad o pérdida de funciones corporales) ante la realidad que paulatinamente hemos creado, sin ser conscientes de ello.
En varios casos abordados y analizados, descubro que, anterior a la enfermedad que una persona manifiesta (sea ésta de cualquier naturaleza) la Vida le ha mostrado advertencias o mensajes, referentes al desequilibrio que experimenta y sobre el que se debe trabajar, pero que no vio o identificó.
En la gran mayoría de los casos, la persona aborda su situación cuando la enfermedad se ha manifestado, por lo que la idea que guarda en ese particular momento es exclusivamente la de curar su cuerpo. Centrados en esa idea y objetivo, se pierde la perspectiva de lo que debe ser abordado, por concentrarnos exclusivamente en detener el avance físico de la enfermedad, no perder la Salud de manera definitiva, o en su caso no perder la Vida.

La importancia de reconocer la existencia de los patrones, e identificarlos en nuestras propias vidas, nos brinda la oportunidad de anticiparnos a la enfermedad, o (si ésta no ha alcanzado la fase `terminal´) afrontarla, para reconocer el mensaje implícito que es necesario analizar, comprender, aceptar y aplicar.
En un gran porcentaje de los casos abordados, los ejercicios metafísicos arrojan la existencia de patrones siempre anteriores a la enfermedad, donde se repite la misma circunstancia, en diferentes contextos y Áreas de Vida, manteniendo constante la misma premisa.
Así, por ejemplo, se viven a lo largo de cuatro años, una pérdida de una relación muy cercana y querida, una pérdida de bienes materiales o el trabajo que se tenía, y la pérdida de la Salud por una afección o serie de afecciones que desestabilizan nuestro cuerpo y nuestra vida.

Los tres eventos por sí mismos parecen variables propias y aisladas una en relación a la otra. Si identificamos y las relacionamos, encontraremos que la constante en estas tres variables es la `pérdida´ de objetos, personas o circunstancias. 
En ocasiones la experiencia física que se manifiesta repetidamente (en este caso relacionada con la `carencia repentina de algo´) no es importante tanto como la profundización en relación al sentimiento o emoción consolidada en cada una de las pérdidas. En este ejemplo en particular, a pesar de ser la `pérdida´ la constante, lo interesante es la sensación despertada en la persona que las ha sufrido, quien independiente del ámbito o contexto de la pérdida ha caído en cuenta que lo que le ha generado conflicto en realidad no es lo perdido en cada caso, sino generalizando el mensaje de la Vida de sacarlo de una etapa y plataforma de confort, y comodidad, donde era incapaz de responsabilizarse de sus propios recursos, habilidades, cualidades y acciones, porque contaba con todas las cosas, accesibles o resueltas. Irónicamente, al perder personas, objetos o circunstancias, el mensaje dejado siempre ha sido el mismo: hacerse responsable de las propias decisiones y aprender a valerse por sí mismo.

En este ejemplo en particular, el cuerpo, tras varios años de haber mantenido una buena Salud, llega al punto de una intervención quirúrgica donde es indispensable la extracción de un órgano o parte de él, que –metafóricamente hablando representa la lección implícita en los casos anteriores. La persona que narra el evento reconoce entonces que tras esa `pérdida´ corporal, el sentimiento es el mismo, más potente y palpable, y por ende, la lección a aprender: de haberme hecho consciente o responsable de mis actos, y haber puesto atención en mis acciones conscientemente, todas las pérdidas no hubieran ocurrido.

Son muchas las personas que hemos atravesado por afecciones de Salud que deterioran, anulan o generan pérdida de las funciones de nuestros órganos corporales, y que mantenemos la vida bajo ciertas limitantes o condiciones. Reconocer que estas afecciones provienen de lecciones anteriores y cíclicas no resueltas o aprendidas, prevendrá futuras circunstancias de Salud o bienestar físico, donde nuestra vida incluso presente peligro o se halle comprometida.

Un trabajo constante, sostenido y guiado puede (y debe) ser llevado por las personas que presentan desequilibrios en su vida en cualquier nivel y de cualquier índole.
Los patrones no son malos, no si los comprendemos como herramientas conscientes para diseñar y construir nuestras vidas, acorde a objetivos y metas claras y elevadas.

Imagen que acompaña a nota, tomada de la liga:

Escucho:
Always have, Always will | Ace of Base

lunes, 4 de septiembre de 2017

Movimiento como Sanación

`La Meditación existe en múltiples maneras,
como distintas son las perspectivas que cada quien
guarda de la Vida y su desarrollo´.


La recuperación de la Salud no involucra solamente la curación de los síntomas físicos que aquejan al cuerpo. Si bien la Medicina ayuda con reacciones químicas de apoyo para equilibrar el funcionamiento de nuestro cuerpo a través de la medicación, no podemos depender de ello para mantener la armonía natural implícita en nuestro bienestar físico.
La mente y el espíritu juegan un papel crucial en la Sanación.
Lo que he llamado Meditación en Movimiento, es una actividad de la que me percaté hace un par de años como un mero ejercicio de relajación y coordinación. A este respecto le debo a Alejandro Patiño (un estudiante del que fui tutor) información, fundamento e inspiración para comenzar a esbozar las primeras notas al respecto.

Yo mismo comenzaría a ejercerla cuando me inicié en el deporte de Natación, que primeramente me obligó a desarrollar valores como la disciplina y la perseverancia.
La Meditación en Movimiento puede desarrollarse a partir de un deporte, pero no es obligadamente uno de ellos.
El objetivo es más general, y holístico.

Después de ser diagnosticado como una condición sanguínea degenerativa, y de expresar la Medicina su incapacidad de revertir dicha condición con tratamiento, intervención o medicación alguna, decidí profundizar aspectos relacionados con manejo de energía, y lo que llamé Meditación en Movimiento.
La Natación me ayudó en gran medida a preparar la plataforma, para que mi cuerpo fuera capaz de desarrollar una meditación consciente. El objetivo es aprender a conectarse con el cuerpo de una manera objetiva, física a la par que espiritual.

Los ejercicios pretenden ser actividades que nos permitan familiarizarnos con los parámetros motrices de nuestro cuerpo. Cada extremidad y cada hemisferio, representan situaciones o circunstancias personales. Trabajando de manera concentrada y consciente en la movilidad del cuerpo, y valorando cuidadosamente su flexibilidad y alcance motriz, es que podemos conectar con aspectos más profundos de nuestro ser. El primer objetivo, y el último, es desarrollar un control sano y consciente de nuestro cuerpo. Este valor va más allá de sólo la simple resistencia física (que en mi caso brindó la Natación), sino ejercer una integración espiritual a la realidad corporal.
Actividades como la Yoga, el Tai-chi, pilates o crossfit son bases perfectas para comenzar a desarrollar una meditación consciente.

Las bases de una Meditación en Movimiento son:

1. Contar con el apoyo de una actividad física acorde a la naturaleza de tu cuerpo y tu desempeño físico. Conforme avances, tus metas mentales y anhelos espirituales, irán trazándose paulatinamente.

2. La meta es desarrollar control y relajación consciente en tu cuerpo a través de la mente y el espíritu, por lo que cada movimiento que diseñes realizar, debe concentrarse en conocer (y reconocer) tu cuerpo, y ser consciente del movimiento, alcance, tensión, y nivel de Equilibrio presente en tu cuerpo, además de identificar el fluir energético que define su total funcionamiento.

3. La Meditación en Movimiento te permite ejercer autocontrol a través de la integración de cuerpo, mente y espíritu, ya que cada parte de tu cuerpo te brindará guía en relación al estado de tu mente, y las circunstancias principales que rodean tu vida. Gradualmente conseguirás equilibrar tu cuerpo, potenciar su fortaleza, aquietar tu mente, y conectar con tu lado espiritual.

4. Acorde a la actividad física que se elija, cada quien diseña los ejercicios corporales a realizar. No se trata de llevar a cabo repeticiones de alta complejidad o frecuencia, más bien, tomar las bases de dicha repetición, y a través de ellas profundizar en el cuerpo y la energía presente en él en un determinado momento.

Retomar la Meditación en Movimiento (la cuál había abandonado por más de un año) me ha permitido estabilizar mi condición mental y física. Ralentizar el avance de mi condición física debido a la afección diagnosticada, además de lograr estados de Equilibrio emocional y físicos que no había experimentado con anterioridad.

Tengo la certeza de que la Salud involucra al cuerpo, definitivamente, pero integra de igual manera variables mentales, y sobre todo, de carácter espiritual.

Imagen editada digitalmente, original tomada de la liga:

Escucho:
The road | Everything but the Girl

lunes, 21 de agosto de 2017

De la Salud, a la Enfermedad

`Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus actos porque convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu destino´.
Mahatma Gandhi.


Hace un par de meses visitaba al último de los médicos especialistas, para una nueva valoración de la afección de Salud. Sus palabras despertaron a la reflexión, y al final de la consulta las asimilé, dándome cuenta de que tenía razón en el sentido más profundo. Mi afección, en especial, no posee medios de prevención, ni tratamiento con medicamento o acción médica alguna. Debemos aguardar a que un órgano o sistema colapse, para que la Medicina pueda intervenir.

`Toda enfermedad, o afección, síntoma o dolencia, es una condición temporal del cuerpo´. No nacemos enfermos (desde luego existen casos específicos donde la enfermedad se presenta desde antes del parto, por lo tanto, la condición se vuelve permanente), sino que enfermamos a lo largo de nuestra vida.

El principio metafísico expresado por Gandhi nos permite comprender cómo, nuestra condición corporal, es producto de nuestra perspectiva y rutina al experimentar las circunstancias externas, y reaccionar a ellas de individuales maneras, muchas de ellas, que derivan en conflictos emocionales o sentimientos nocivos, que terminan por enfermar a nuestro cuerpo.


Al hablar de la condición temporal que representa la enfermedad, comprendí que el médico explicaba que toda manifestación de malestar físico o enfermedad, debe atravesar por cuatro fases: origen, desarrollo, manifestación y remisión o etapa terminal.

Entender que todo acontecimiento está sujeto a las circunstancias y lineamientos del Tiempo, nos llevará a comprender a la Enfermedad como un estado pasajero de nuestro cuerpo. Desde luego, toda enfermedad nos deja dos opciones, aunque en lo personal me agrada considerar en realidad tres: curarse, sanarse o dejar que la enfermedad colapse al cuerpo. En otro artículo hablaremos de la diferencia entre la curación y la sanación, por lo pronto nos concentraremos en la temporalidad de la enfermedad.
Ésta es generada, por lo tanto, por desequilibrios energéticos, conflictos que producen una perspectiva alterada de la realidad, lo que genera que nuestro cerebro y los sistemas del cuerpo reaccionen ante la amenaza de las circunstancias externas, manifestando enfermedades, o haciéndonos vulnerables a ellas.

Pensamientos, actitudes, acciones o estilos de vida, en específico, pueden llegar a alterar nuestra mente y cuerpo, al grado de abrir camino a afecciones o enfermedades, de diversa naturaleza o complejidad.

Dentro de la terapia, hemos decidido organizar actividades con objetivos centrados en tres aspectos: mental, corporal, y espiritual. El aspecto emocional se trabaja durante la interacción de las variables mentales-corporales, teniendo como meta siempre tres tiempos o trabajos personales: identificación, dominio y canalización de las emociones.

La toma de Consciencia del origen y desarrollo de una enfermedad, dentro y fuera de nuestro cuerpo, nos permite obtener la capacidad de comprender su mecánica y su avance, hasta la potencial remisión, o bien, la llegada al estado terminal, con una Consciencia desarrollada o plena. Desde luego, el tratamiento médico es obligado, pero éste debe llevarse a la par que un proceso de trabajo consciente y personal exhaustivo, donde se comprendan las variables que permiten la existencia de la enfermedad en nuestras vidas, y trabajar para modificar lo que Gandhi llamaría, nuestro final destino, es decir, comenzar un verdadero proceso de Sanación, en todos los sentidos.

Imagen tomada de la liga:

Escucho:
Age | Candy Dulfer

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Qué es el Perdón?

`Un taller para aprender a tomar
Consciencia de la relación que guardamos
 con quienes nos rodean´.


Nuestro cuerpo está conformado por materia y energía. La energía circula a través de nosotros, de la tierra hacia nuestra cabeza, y en sentido descendente.
Los eventos conflictivos en nuestras vidas provocan que la energía que corre por nosotros, vea interrumpida su flujo en diversos órganos, produciendo desequilibrios que se tornan en afecciones o enfermedades.
Comúnmente, hemos relacionado que guardar rencor o emociones tóxicas, derivados de estos conflictos, trae consigo efectos nocivos para nuestra Salud. Y así es. El `Perdón´, es decir, considerar que eximimos de culpa a la persona o circunstancia origen de nuestro desequilibrio, ha sido tomado como un paso obligado para liberar las emociones tóxicas.
Sin embargo, el Perdón es una ilusión, en el sentido estricto de la palabra, que nos hace creer que las condiciones o variables externas tienen influencia sobre nosotros y nuestra Salud.
Cada quien es responsable de sus condiciones y circunstancias.

Se trata de trabajar sobre las emociones, pensamientos, y reacciones internas, propias de cada quien, al momento de enfrentar los conflictos. Somos nosotros quienes damos forma, a través de nuestras reacciones y actitudes, al desequilibrio que las circunstancias externas, o las personas “producen” en nosotros, porque, nosotros así lo creemos, o pensamos, o lo permitimos.

La acción de perdonar, en realidad, debe comprenderse y manifestarse como la toma de Consciencia de nuestras acciones y reacciones personales, y asumir la responsabilidad única que tenemos, primero, para con nosotros mismos, y para con quienes nos rodean.   

Violar los siete principios metafísicos que definen el Equilibrio energético en nuestro cuerpo, producirá, a la larga, desequilibrios que, gracias a su naturaleza, profundidad, complejidad o duración, afectarán nuestra percepción de la realidad, nuestros pensamientos, nuestras creencias, o incluso nuestros órganos y sistemas corporales.
Aprendamos a trabajar sobre nosotros, y crear, desde nuestra interna percepción, nuestras realidades.


domingo, 13 de agosto de 2017

Lo que perdemos, ganamos

  `El Tiempo no es caro. El Tiempo es valioso.
Es diferente.
Caro implica la idea de gastarlo,
valioso, de invertirlo´.


Una charla con un amigo me hizo reflexionar en relación con la mentalidad que guardamos con respecto a las circunstancias que rigen nuestra vida.
Hace cinco años, realizando el ejercicio de visualizar qué sería de mí, profesional y personalmente, jamás imaginé vivir las circunstancias que experimento ahora. Vivo todo lo que jamás miré existir en mi vida.
Dos hechos me llevaron en el curso de los últimos meses del año pasado, a tomar una difícil decisión con respecto a mi situación, que transformaría mi presente y mi futuro en todos los sentidos.
Renuncié a un proyecto de vida en el que cumplía quince años de participación, y en el que mucho tiempo me visualicé estable, cumpliendo un ciclo laboral del que me encontraba seguro de jubilarme y concluir una etapa profesional, para dedicarme posteriormente a lo que siempre soñé hacer desde que tenía cerca de catorce años.
Cuando concluí mi carrera, decidí tajantemente buscar y obtener dicho trabajo, para contar con la estabilidad y comodidad que buenas circunstancias laborales podrían darme. La actividad de la escritura, que fue mi pasión desde que era un adolescente, vendría en su momento, al término de este ciclo laboral natural fue lo que creí, en ese lejano momento, y que dejé en un segundo lejano plano.

Hoy, a seis meses de distancia de renunciar al estable y redituable trabajo, reflexiono en relación al concepto de Tiempo que guardamos con los años.
Mi amigo me contó que invirtió durante meses fuera de la ciudad, y que, desgraciadamente, perdió una fuerte cantidad de dinero en esta actividad, lo que le obliga a regresar a la ciudad y comenzar de cero. En cierta manera, lo comprendí, porque es exactamente lo que atravieso yo en este mismo momento.
La pregunta que nos hicimos es, ¿qué tanto hemos perdido al paso de los años? Quince sólidos años en mi casodentro de un trabajo, al que renuncias, ¿es una pérdida de tiempo?
Considero que permanecer cierto corto o largo tiempo en una u otra circunstancias no es caro. El Tiempo no se gasta. La primera idea a la que tuve que enfrentarme al abandonar mi antigua vida fue a la pérdida irreparable del tiempo y todos los beneficios y oportunidades que ese período me ofrecía. Abandonar la seguridad de lo conocido jamás es sencillo.

El Mundo, sin embargo, es cruel. Nuestras sociedades buscan perfección, dedicación de años, entrega y responsabilidad absoluta, pero no están dispuestas a ser flexibles, a brindar tiempo para crecer como personas, como seres humanos, a desarrollar experiencia en el campo emocional, aprender del fracaso y de lo que bien ha sido llamarse `errores´. La Efectividad y Eficiencia es lo único que importa.

El concepto de Tiempo se ha malinterpretado entonces. No por las instituciones, sino por nosotros mismos, quienes las creamos, las trabajamos y quienes vivimos en ellas.
Cada uno decide cómo y cuándo invertir su tiempo. Es una decisión personal, que nos llevará a consecuencias lógicas. Cada quien tiene una idea de lo que quiere de su vida: Éxito, Fama, Dinero, una familia, una profesión, Comodidad. La verdad es que son pocos los momentos donde reflexionamos en cualidades o circunstancias que deseemos en nuestra existencia, para crecer como seres humanos. Bondad, Tranquilidad, Serenidad, Apoyo para con los demás, Desarrollo de habilidades humanas, Aprendizaje humano. Finalmente, son valores que no son redituables económicamente y que dejamos para un `eterno después´, cuando haya cumplido las metas verdaderamente importantes. De ahí la idea de que el Tiempo es caro, porque gastarlo significa, poner atención, energía y esfuerzo en `cosas´ que no son valiosas, sin importar cuánto les dediques.

Creo de manera firme, que, efectivamente, el Tiempo que pasaste en tal o cual etapa de ti, no regresa, pero deja a su paso por tu vida, consecuencias, lecciones, aprendizaje, personas, que pensamos que no son valiosas, porque te han abandonado, las has abandonado, no pueden brindarnos riqueza, como estamos acostumbrados a concebirla: material en todo sentido.
¿De dónde proviene esa creencia sólida?
De la idea a la que nos hemos aferrado al paso de los años, de las décadas, de los siglos: que tenemos asegurado el Tiempo, para convertirlo en Futuro. Y trabajas para vivir el Mañana, creyendo que lo tienes contigo como dinero en la cartera. Es decir, vales la pena por la riqueza material que el Tiempo pueda brindarte, como un estatus.

Para mí, la idea que rompió todo el paradigma fue el cálculo médico del tiempo de vida que le quedaba a mi cuerpo. A partir de ese simple hecho, todo se transformó radicalmente. El mañana no algo que controles, o puedas asegurar que posees, entonces, ¿qué hacer con ello?
Leyendo acerca de la Teoría que los científicos han construido desde la década de los cincuentas, donde esbozan una analogía de la cercanía de la Humanidad con la medianoche, comprendí que es una idea acertada de nuestra actividad global como seres humanos.
Un simple cambio de presidente en el mayor país capitalista de América, y ciertos conflictos políticos a lo largo del globo, modifican peligrosamente nuestra cercanía con un proceso de crisis o destrucción masiva, de diecisiete  a dos minutos, aproximadamente. Es una simple analogía, pero la idea es simple, válida y sumamente poderosa.


Sólo cuando te enfrentas a circunstancias que ponen en riesgo tu seguridad o tu vida, sales de ese estado de estabilidad, viviendo dos opciones: cayendo en cuenta que lo has gastado todo, o estando dispuesto a reinvertir lo que eres. A reinventarte.
El Tiempo por lo tanto no es caro. `Caro´ es una etiqueta humana para algo que hemos perdido, o a lo que no podemos acceder, porque no somos merecedores, o no tenemos los medios suficientes para tenerlo. Si comprendemos el Tiempo como un elemento que podemos invertir, independientemente del valor que tengamos de nosotros mismos, puede convertirse en un poderoso medio para comenzar a crearnos una riqueza basada en los cimientos. Finalmente, crear riqueza material no es ganarse la lotería, o encontrar un trabajo que nos reditúe dos millones de pesos por cada mil (que desde luego, puede serlo), más bien, es trabajar desde la infraestructura: valorar la Vida, las circunstancias y las habilidades que tenemos con nosotros, pero, sobre todo, valorarse uno mismo. Sin nosotros mismos, sin Bienestar (físico, mental, espiritual), sin metas o intenciones, y sin un horizonte personal sólido y bien construido, todo lo que ganemos será sólo eso: una condición efímera, que jamás podrá recordarnos lo que realmente vale la pena.

Imagen que acompaña a nota, extraída de la liga:

Escucho:
Every time I'm with you | Seal
Age | Candy Dulfer

Yeah.