domingo, 29 de octubre de 2017

`Sanación a través de guía de Seres de Luz´

`Puedes despedirte a besos de tus familiares
y amigos y poner kilómetros entre ellos y tú,
pero al mismo tiempo los llevas en tu corazón,
tu mente, tu estómago, porque no sólo
vives en un mundo, sino que también
un mundo vive en tí´.

Frederick Buechner


En diversas notas hemos hablado de los Seres de Luz, y su presencia en nuestras vidas.

Los guías de Luz, presentes más allá de este plano existencial, son un fragmento de la Consciencia Universal que nos otorga Vida y presencia, que se desprende y se hace presente en cada uno de nosotros, no importa religión, idiosincrasia o naturaleza humana.
Dependiendo de nuestro contexto cultural, los Seres guía se han manifestado en diferentes formas y formatos. Las religiones han enseñado sobre ellos, llamándoles ángeles, arcángeles o simplemente el Espíritu de Dios presente en la realidad de algunos de los personajes más importantes de las sagradas escrituras.

Las culturas antiguas, por ejemplo, hacen referencia a la Consciencia presente en el planeta Tierra. Esta Consciencia, de naturaleza femenina, a veces llamada Fertilidad o Vida, y ligada a la agricultura o las estaciones del año, logró sus mayores y más tangibles representaciones en esculturas de diosas de las culturas mexicanas prehispánicas, donde siempre se mantienen presente dos polos, duales y opuestos: la Vida y la Muerte.
Los Seres de Luz son presencias, piezas que integran a la Gran Inteligencia Universal, que en todo momento se encuentran activas en nuestra existencia, no interesa si creamos en ellos o no, o si conscientemente definamos una relación con ellos.

Son parte de la energía universal que brinda sentido a todas las cosas. Una semilla crece y se convierte en tallo y posteriormente en planta o árbol, gracias a la guía de esta presencia universal. De la misma manera, la vida de cada uno de nosotros es un cúmulo de potencialidades, dirigidos y asesorados por seres luminosos, que prestan oídos a las decisiones tomadas por nuestro libre albedrío.

Acceder a su presencia y guía requiere tomar consciencia de nuestra propia espiritualidad interior, a través de un trabajo de meditación y de profunda introspección. Los Seres de Luz se manifiestan, acorde a nuestro nivel y apertura de Consciencia, sin mencionar nuestro bagaje idiosincrático y cultural. Con formas diferentes, desde presencias humanas, ángeles, arcángeles, presencias conscientes subjetivas y/o conceptuales, animales de poder, entre otros, estos seres guían nuestros pasos y acuden a nuestras convocatorias, cuando, de manera responsable y plenamente consciente, tomamos las riendas de nuestra existencia.

Recordemos que es nuestra Intención, la capacidad que transforma y define nuestra vida. Si decidimos recibir guía de una Consciencia superior, tengamos por sentado que ellos se manifestarán de diversas maneras en nuestra cotidianidad, siempre y cuando trabajemos diligentemente en nuestro destino, guiados por nuestra propia misión de Vida.

En el penúltimo taller de este año, hablaremos de la taxonomía de los Seres de Luz guía, y realizaremos diversos ejercicios para desarrollar consciencia de su existencia, además de encender en nosotros mismos, el fragmento interno, a través del cuál ellos se manifiestan por medio de nuestra Intención y espíritu.

Mayores informes, inscripciones, preguntas o comentarios, pueden llamar al número fijo (771) 1070996, de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 hrs. en Pachuca de Soto, o escribir al correo: architectiak@hotmail.com, donde, con gusto, responderemos sus preguntas.

Escucho:
Jurassic World Suite | Michael Giacchino

jueves, 26 de octubre de 2017

Cargas generacionales, y sus consecuencias

`Cargas energéticas que atraviesan
generaciones, dentro de las familias,
y afectan la vida de sus miembros´.


Las directrices generacionales son eventos que atraviesan los límites del tiempo, e influyen en nuestra vida en el presente. En ocasiones, estas directrices literalmente afectan o incluso definen las circunstancias que vivimos o viviremos en el futuro inmediato.

Su origen se encuentra en las acciones realizadas por miembros de la familia en el pasado, que generaron en dichas acciones, cargas energéticas, o lo que hemos dado en llamar karma, y cuyas consecuencias trastocaron la realidad; dichas consecuencias, por su gravedad o profundidad, quedaron grabadas en el campo energético de las personas circundantes (familiares y externos), y, por ende, legadas a los miembros de la familia posteriores, como un peso, culpa o vergüenza, heredada.

La gran mayoría de los conflictos que vivimos son nuestros, producto de las acciones o decisiones tomadas a lo largo de los años. Una minoría, sin embargo, es resultado de la carga generacional que la familia lleva consigo, y que afecta, en un primer momento, el equilibrio de cualquiera de los puntos energéticos básicos en nosotros (los siete chakras), y, por ende, alguna de las siete áreas de Vida. Cuando nos esforzamos y hemos logrado las condiciones óptimas para desarrollar estabilidad económica o vocacional por citar un ejemplo y, a pesar de ello, crisis o adversidades extraordinarias sabotean nuestros esfuerzos, es señal de que tenemos atado en nuestro código energético genético, un evento conflictivo del pasado. No importa que trabajemos, ahorremos, nos esforcemos, y seamos buenos profesionistas o amemos lo que hagamos para generar nuestro sustento, el caos entrará una y otra vez.

Identificar los orígenes energéticos requiere analizar los conflictos de nuestros antepasados inmediatos, y de generaciones anteriores, ya que saldrán a la luz casi de inmediato, casos cíclicos, constantes o repetitivos que han afectado a varios miembros de la familia. He sido testigo de constantes en historias familiares que muestran pérdidas de todo tipo, fallecimiento de parejas dentro de los matrimonios, enfermedades crónico degenerativas que afectan a determinados miembros (fuera de las variables médicas o biológicas), o conflictos personales que tienen diferentes orígenes, pero siempre la misma consecuencia o resultado.

Romper con estos ciclos generacionales, una vez identificados, requiere un constante trabajo en dos sentidos: primero de carácter energético, es decir, que la persona que lo ha identificado y que lo vive, lo haga consciente y lo acepte como parte de su historia energética familiar, pero no como parte de su existencia individual. Esta primera labor energética tiene por objetivo potencializar la individualidad y la carga energética de la persona, desarrollando sus cualidades y dones a nivel personal, y definiendo conscientemente el papel que este conflicto familiar heredado representa en su vida.

El segundo trabajo realizado consiste en romper energéticamente, de manera personal y consciente, los lazos con esta carga energética residual, que si bien, afecta la vida de los miembros de la familia, es un eslabón que puede modificarse a través del concepto de punto de inflexión que hemos abordado con anterioridad. Esto significa que la persona que desea trascender esta carga, está destinada a tomar una serie de decisiones que redimen las acciones establecidas en el pasado, y consiguen equilibrar las cargas energéticas derivadas de los hechos originales que produjeron el desequilibrio.

La vida de la persona que decida romper el paradigma generacional (o en ocasiones, la vida de la familia directa a la que pertenece) cambiará radicalmente, tornándose en una serie de eventos no vividos, permitidos, aceptados o conocidos, antes por la familia. Es lo necesario para generar una total liberación de la carga energética acumulada por años y años de repeticiones y ciclos energéticos inconscientes. El resultado será la anulación de los efectos y daños futuros, consecuencia de la carga generacional residual.

La labor necesaria para abordar estos conflictos es ardua y consciente. Las personas que deciden afrontarla han abierto su consciencia y panorama energético, y están dispuestas a representar el balance indispensable para liberarse de esta carga, que cesará, impidiendo afectar a miembros de la familia más jóvenes, y posteriores a ellos.
La consecuencia es altamente satisfactoria, ya que, independientemente del resultado de las acciones (que no siempre terminan siendo lo que se espera), he sido testigo de la pureza, la limpieza energética y la liberación y la Paz que el acto, la decisión y la intención materializados, conlleva para la persona, y su familia, en cuestión.

Imagen tomada de la liga:

Escucho:
I saw her standing there | The Beatles. Taken from Live At The BBC [Disc 1]

viernes, 20 de octubre de 2017

Riqueza

`La riqueza es la unidad de medida
del espíritu humano.
Lástima que esa unidad sea hoy en día 
exclusivamente de divisa materialista´.


Hablando de las siete Áreas de Vida que integran nuestra existencia, una de las áreas que genera mayor conflicto en las personas es la económica.
La gran mayoría de las personas relacionamos al ámbito económico con el dinero, o la cantidad de recursos, bienes o productos que tenemos con nosotros en determinado momento de nuestra vida.
Al igual que el área espiritual no se relaciona directamente con la Religión, el área económica no se relaciona de forma inmediata con el dinero.

¿Por qué?
El área económica tiene que ver, en primera instancia, con el valor que cada uno de nosotros como personas posee sobre sí mismo. El dinero termina siendo el simple reflejo de nuestro valor como personas. La persona que tiene mucho dinero no es sinónimo de amor incondicional a sí mismo, más bien de falta de él, a menos que aquí es donde se aplica el principio universal la persona fluya con el dinero, de tal manera que éste se integra a sus bienes más elevados: mejorar su bienestar espiritual o guiar a los demás a mejorarlo, alentar el desarrollo auto sostenido de una comunidad o sociedad, inspirar actividades que alimenten al espíritu, entre muchísimas otras… El dinero es una simple herramienta que se somete a la intención verdadera de su dueño.

En la experiencia como terapeuta, he visto casos de personas con fuertes conflictos de Salud, que, una vez identificando las variables que los provocaron y los ciclos en los que este conflicto se ha ciclado en su vida, deciden comenzar a administrar sus propios recursos. Son personas que delegaron sus propias decisiones a otras personas. Nunca tomaron decisiones importantes, y viven a merced de la corriente de la marea del ambiente en donde se desenvuelven. Carecen de estima y amor propios, y se valoran por las críticas circundantes, y los bienes que poseen.

Concluyen tolerando, dejándose llevar, convirtiéndose en aquello que algún día detestaron, o enfermando gravemente, porque justamente no administrar sus recursos espirituales y su energía, produce un acumulamiento o desperdicio de riqueza interna, que, traducida en ámbitos físicos, termina por pudrirse: su cuerpo muere, por mucho dinero que posean.

Uno de los pacientes descubrió el secreto, y logró romper un ciclo recurrente de pérdidas en su línea de tiempo. Decidió renunciar a su trabajo actual, al percatarse de la incongruencia en el que éste había caído, con relación a sus metas personales elevadas. Irónicamente descubrió el único y más valioso recurso personal al que jamás había puesto atención y que no había manejado o al que no había prestado atención, y que fue su bien espiritual más valioso: su capacidad de tomar decisiones por cuenta propia y consciente, y que es el recurso primigenio que poseemos como seres humanos. Al comenzar a usar este primer recurso, reactivó de inmediato el desarrollo de su riqueza interna, y, por ende, su bienestar económico externo.

Imagen editada digitalmente, original tomada de la liga:

Escucho:
Je ne veux pas la fin de nous (I just can't stop loving you) | Michael Jackson featuring Siedah Garrett

jueves, 19 de octubre de 2017

Siendo entes espirituales

`Somos seres espirituales, 
a la vez que materiales,
ambos ambientes, transforman, 
construyen nuestra realidad´.


Estamos acostumbrados a visualizar el ambiente material, como el único y el dominante en nuestras vidas. Creemos que la naturaleza espiritual es un ambiente invisible, intangible e inalcanzable, que podremos vivir cuando hayamos perecido, pero al que es difícil acceder en esta existencia presencial.

Las personas que comienzan a identificar las variables que integran su vida en las sesiones y terapias emocionales, descubren que aunque efectivamente el ambiente espiritual es invisible, no es intangible ni mucho menos inalcanzable. Acceder a él depende de cada uno de nosotros. Gracias a la Consciencia y a un trabajo de Meditación, pudiendo ser en ejercicio físico, o en reflexión y quietud, podemos acceder a esa parte de nuestra existencia que hemos mantenido dormida y apagada.

Nuestras rutinas condicionan a nuestro cerebro, y éste, a nuestro cuerpo, dando lugar a una serie de acciones y ambientes repetitivos que lentamente se convierten en nuestra única y normal realidad. Lo que llamamos prejuicio no es otra cosa más que una verdad aceptada como oficial y válida en nuestra vida individual y/o social que entra en conflicto con pensamientos, intenciones o acciones diferentes que no hemos realizado, o que producen choques con la realidad que vivimos, que consideramos la mejor manera de subsistir.

Los ambientes laborales, académicos, sociales, familiares o personales, paulatinamente se tiñen de estos prejuicios, de estas `verdades´ que, si bien no son las mejores opciones de bienestar (en ocasiones ni siquiera se acercan a ella), son principios de vida aceptados por los miembros de la sociedad o comunidad, y ponerlas en tela de juicio es severamente castigado con violencia psicológica, aislamiento, abandono, o la presión constante hasta que se abandone el grupo al que se pertenece, con la falsa premisa y creencia de que perderemos absolutamente todo lo que tenemos o representamos.

Tristemente las personas se acostumbran a vivir en estos ambientes tóxicos, que involucran: violencia de cualquier tipo, discriminación, burlas, estrés perpetuo, explotación, maltrato, y que a la larga, producen desequilibrio y enfermedad (física y/o psicológica). Es irónico cómo, sabiendo que este tipo de energía, manifestada en estrés o prejuicio, es invisible, genera reacciones en nuestras vidas, tan tangibles y accesibles, que no podemos negar su existencia.

El ámbito espiritual genera de igual manera reacciones y circunstancias tangibles y sumamente accesibles, que al contrario del ambiente materialista construye o mejora nuestro bienestar.

Herramientas como:
• Identificadores de variables circunstanciales.
• Meditación en movimiento.
• Apertura a guía y asesoría espiritual e interna.
• Ejercicios cognitivos para romper paradigmas y restablecer valores.
• Ejercicios para integrar las esferas: mental, física, emocional y espiritual.
• Lecturas aplicadas.
• Pláticas y talleres de trabajo energético y desarrollo de Consciencia,
son elementos con los que trabajamos para el mismo fin: desarrollar el potencial humano, a través de un trabajo consciente de emociones y circunstancias psicológicas, para lograr auto dominio y plenitud.

Nuestra existencia espiritual se vive a la par que la existencia física. No tenemos que aguardar a un viaje exótico que tal vez jamás arribe, una enfermedad crónica degenerativa, o en el peor de los casos, a la Muerte, para conocer las herramientas espirituales con las que contamos para mejorar nuestra vida en todos los sentidos. Basta sólo la Intención, la firme decisión de comenzar un cambio profundo, en aras de encontrar la Verdad que representamos, como seres individuales y únicos.


Imagen tomada de la liga:


Escucho:
Dear life | Beck
Draw the line | David Gray

sábado, 14 de octubre de 2017

Dime cómo piensas y te diré quién eres...

`Nuestros pensamientos y creencias 
definen quienes somos 
y lo que podemos llegar a ser´.


Nuestro condicionamiento cognitivo limita o potencializa nuestro desarrollo humano.
Encontrar nuestro verdadero potencial y nuestra misión de vida, requiere de una transformación en nuestros procesos de pensamiento, que nos solicita des-aprender mucho de lo que hemos dado por sentado o válido a través de los años, o en determinados ciclos de nuestra existencia.

Muchas de nuestras creencias, valores o códigos de comportamiento, generan conflictos en nuestra Educación, trabajo, actividad profesional o esencia como seres humanos. Quienes han comenzado a despertar Consciencia, se darán cuenta que paulatinamente encuentran en la realidad, actividades o conceptos que no poseen un fundamento válido, producto de un cuestionamiento serio y profundo, ya que el bienestar o desarrollo humano ocupa ya un lugar en la lista de prioridades personales para ellos.

Hemos descrito en notas anteriores como la mente y el cuerpo se encuentran íntimamente ligados más allá de simples sistemas automáticos de estímulos-respuestas.
En las sesiones de terapia, es común encontrar que los conflictos en las vidas de las personas provienen, no de eventos o circunstancias problema, más bien de las reacciones emocionales individuales y la incongruencia en las creencias personales que dichos eventos representan.
El problema no es el evento en sí, sino nuestra incapacidad inteligente-emocional de reaccionar a él.
La realidad manifestará circunstancias como infidelidad, inseguridad, estrés, dolor. El cerebro humano, al confrontar de primera instancia un reto superior a sus capacidades, será incapaz de procesar emocionalmente una respuesta adecuada y válida, que nos lleve a encontrar bienestar y equilibrio. ¿Quién podría encontrar tranquilidad en medio de una tormenta?
Si entendemos que las tormentas siempre existirán, y nosotros estaremos inmersos en ellas, y que podemos desarrollar herramientas cognitivas, creativas y espirituales, que nos permitan mantener la calma y el pensamiento claro, y la emoción serena, a partir de actualizar nuestros patrones y funcionamientos mentales.

Al igual que una computadora, nuestro cerebro requiere la instalación de un software que reactive los componentes y la infraestructura espiritual de nuestro ser. El primer paso es identificar el modelo de nuestro equipo mental, y la fecha de creación y caducidad de nuestro sistema cognitivo-emocional. Esto se logra replanteando nuestros pensamientos, sentimientos y creencias, y desechando todo aquello que no posee ya validez en nuestra vida, o que se ha convertido en una limitante para continuar creciendo como seres humanos.

Muchas de las personas que han decidido realizar cambios profundos en su vida, han comenzado buscando y leyendo textos y libros que pongan en entredicho sus creencias, pensamientos, e, incluso, sentimientos con respecto a ciertos tópicos. Una determinada crisis vivida, abre la puerta, y el cerebro hace el intento por contener la explosión de la crisis y la destrucción, a través de reacciones corporales como ansiedad, depresión, enfermedad, locura… Cuando la mente no es capaz de procesar la crisis experimentada, el cuerpo colapsa, enferma, o muere, y es cuando nos enfrentamos a la sensación de incertidumbre, de permitirnos sentir que la realidad nos ha superado en todos los sentidos, y que no hay más por lo cual luchar en esta vida.

Un primer trabajo mental, emocional y corporal, integrado, es capaz de ayudarnos a mantener la calma, y reaccionar de una manera serena y sumamente objetiva, sin eliminar las emociones o los sentimientos, más bien canalizarlos para entrenar a nuestro ser a entrar en acción consciente, frente a la realidad, y poder transformarla, por medio de una metamorfosis interna, que consigue romper paradigmas, y modificar profundamente las circunstancias que nos rodean.

¿Has tenido una experiencia que te haya puesto ya en este entredicho?

Imagen tomada de la liga:

Escucho:
Silence | Seal

lunes, 9 de octubre de 2017

La caducidad de aquello que creemos

`Revisar lo que somos es ser consciente
de que debemos dejar atrás lo que fuimos,
en aras de alcanzar aquello que está escrito,
seremos´.


Nuestras realidades, nuestras rutinas y ambiente cotidiano, el que hemos vivido por años, décadas o toda una vida, ha generado en nuestro ser, patrones y valores humanos, muchos de los cuales se han convertido en piedras angulares de nuestra existencia.

Al paso del tiempo, sin embargo, es sano y sumamente necesario, realizar un profundo análisis para identificar los patrones que han caducado, los valores que deben ser adaptados a nuevas circunstancias, y actualizar nuestro ser, acorde a lo que hemos transformado, a las nuevas metas y retos que hemos afrontado, y trascendido.
El mundo que nos rodea, la tecnología, los medios de comunicación, los patrones económicos, los esquemas sociales incluso se han modificado al paso del tiempo, y lo que antes era válido hace cinco o diez años atrás, ahora es obsoleto o ha evolucionado. Las ideas que nuestros padres o abuelos nos legaron requieren ser valoradas, no porque ya no sean válidas, sino porque los intereses, ideas, ambientes o circunstancias que las originaron, se han modificado, y han surgido nuevas circunstancias que considerar en nuestras vidas, para armonizar de manera responsable y consciente con el entorno, no para generar conflictos con un pasado que puede limitarnos en vez de permitirnos crecer.

Si no realizamos este trabajo consciente y cuidadoso de actualización individual en nuestra manera de ser y pensar, corremos el riesgo de mantener ideas y patrones que, lejos de mantenernos vivos y activos, nos atrapan en realidades que no son las óptimas para desarrollar nuestro verdadero potencial.
Los retos y obstáculos siempre serán más veloces que nuestra manera de reaccionar a ellos y afrontarlos y trascenderlos, por lo que es recomendable recalibrar nuestro ser constantemente, y valorar si estamos abiertos y preparados para el cambio y la dinámica ágil de la Vida.

La experiencia nos ha mostrado matrimonios que se separan tras décadas de permanecer juntos, familias que se fracturan, pérdidas de trabajo que conmocionan y deprimen, e incluso, enfermedades crónicas que se manifiestan, además de muchas otras circunstancias adversas que no somos capaces de trascender, gracias a lo arraigado de los patrones familiares, sociales o culturales que sentimos, nos dominan y definen.
Contar con un sistema cognitivo, mental y espiritual abierto y flexible (siempre centrado en nuestro bienestar personal integral y responsable) hará más sencillo y consciente afrontar los retos y lecciones que la realidad traiga delante de nosotros. No los ignoraremos, fingiremos que no existen o  lucharemos con ellos, lastimándonos en el proceso, más bien los integraremos a nuestra vida con Paciencia y Sabiduría.

Nuestro penúltimo taller de este dos mil diecisiete, toca este tópico, y nos plantea ejercicios y métodos para profundizar en nuestro pasado, identificando los patrones que han cumplido su misión en nuestra existencia, y diseñar nuevas metas e intenciones que nos ayuden a afrontar los puntos de inflexión o momentos clave donde la Vida nos guía a transformarnos y retroalimentarnos como seres humanos abiertos, responsables y flexibles.

Mayor información e inscripciones, al teléfono 10-70-996, en Pachuca de Soto, de lunes a viernes de 10 a 14 hrs., o al correo electrónico: architectiak@hotmail.com.

Escucho:
Wave | Beck

sábado, 7 de octubre de 2017

Mente sobre cuerpo

`Una relación sana entre el cuerpo
y la mente define en gran
medida nuestro bienestar´.


El poder y la influencia de la mente sobre el cuerpo es una variable decisiva al momento de valorar el avance de cualquier afección de salud.
Más allá de mantener pensamientos positivos y una actitud optimista frente a la adversidad, el control de la actividad mental, y su dominio sobre el cuerpo, es un factor que define nuestra susceptibilidad ante la enfermedad.

Simples ejercicios corporales de coordinación y meditación, a través de la visualización y la concentración, permiten valorar el grado de correlación entre la mente y el cuerpo, y que tan conscientes somos de la relación intrínseca entre nuestros órganos corporales y nuestro ambiente mental.
Consideremos que la actividad mental y la dinámica corporal se encuentran íntimamente relacionados, al grado de que el cuerpo no se mueve, a menos que no reciba una instrucción de la mente que, gracias a nuestro complejo sistema neurológico, viaja en milésimas de segundo hasta su destino.

Las emociones y sentimientos son consecuencia de los efectos que las variables externas tienen sobre nosotros, primero en contacto con nuestros sentidos, para después desencadenar reacciones cognitivas que concluyen en manifestaciones corporales: sudoración, tensión en los músculos, variación del ritmo cardiaco, emisión de adrenalina, entre muchas otras…

Un temor profundo o una preocupación constante, altera la respuesta corporal al grado de desarrollar un efecto adictivo. Esto explica por qué, cuando estamos nerviosos, nos mordemos las uñas, o sudamos y perdemos el habla cuando estamos a punto de hablar en público. Una primera reacción o huella, larga, seria y profunda, motivó un pensamiento en algún momento de nuestra vida, seguido de una reacción corporal, que, al paso del tiempo, y de manera inconsciente, fuimos repitiendo hasta crear una condicionante: nuestro cuerpo se limita a reaccionar de una determinada manera a un simple estímulo que nuestra mente no pudo procesar.

Hemos visto pacientes que, mostrando un estado y estabilidad corporal sólidos, desarrollan enfermedades crónicas o complejas en cuestión de meses. Las sesiones de valoración y equilibrio de energía, me permiten identificar y valorar el estado en órganos corporales específicos, en cuanto a ambiente energético se refiere. La energía que corre por nuestro cuerpo varía acorde al trabajo (o falta de él) mental, y a la gama trepidante de emociones que dejamos que nos invada.

Cambios de temperatura, explosión, implosión, congelamiento, y sensaciones táctiles ásperas o manifestación de ciertos patrones energéticos, dan una idea clara de las emociones, y, con ayuda del paciente, de aquellos eventos o circunstancias específicas que dispararon el desequilibrio de nuestra energía.
Nuestro cuerpo humano es fascinante, es todo un sistema vivo, que podemos aprender a conocer, dominar y modificar sanamente, con un adecuado y constante trabajo mental consciente.

Imagen tomada de la liga:

Escucho:
Bent | Matchbox Twenty

miércoles, 4 de octubre de 2017

Nuestra labor en palabras breves

`Nuestra labor´.


La Terapia de Intuición (o Terapia emocional, como le llaman algunas personas) es una actividad centrada en la lectura corporal y metafísica, del cuerpo y las circunstancias de las personas que padecen enfermedades o conflictos en sus vidas.
Las actividades que realizamos son herramientas para identificar las variables que viven detrás de las enfermedades o situaciones conflictivas. Diferente a lo que realiza el médico, el terapeuta que trabaja con las emociones, ayuda a cada paciente a comprender los hilos que han tejido la situación que experimenta, y guía para encontrar la lección implícita, para que junto con el médico, se trabaje sobre la curación de la herida o afección física, al mismo tiempo que el desequilibrio emocional o energético que la produce.

Las herramientas de diagnóstico incluyen:
• Matrices de cálculo de datos y circunstancias (Matriz de Vida), para la jerarquización y valoración de intereses, objetivos y metas personales, que permite identificar los factores o áreas de vida donde existe mayor conflicto y donde se invierte la mayor y menor cantidad de energía personal.

• Ejercicios de valoración cualitativa de personas, acciones o decisiones clave en la vida, y que podrían ser la fuente de desequilibrios energéticos que derivan paulatinamente en enfermedad física.

• Valoraciones motrices (Meditación en movimiento) para enseñar a escuchar y comprender la situación del cuerpo y su relación con los principales aspectos de nuestra vida, ya que el cuerpo es un mapa móvil y flexible que brinda valiosa información de la dirección de nuestra energía, y las decisiones que hemos tomado y cómo han influido éstas en nuestra condición personal.

• Empoderamiento a través del control mente-cuerpo, por medio de ejercicios de concentración y dominio motriz, estableciendo relaciones conscientes entre la mente y el manejo del cuerpo.

• Meditaciones y sanación espiritual a través de puntos energéticos a lo largo del cuerpo, enseñando al paciente a ser consciente de sus miedos, temores y conflictos, y canalizarlos fuera de su cuerpo, a través de estados de profunda relajación y reflexión.

• Puesta en contacto con guías espirituales de diversa naturaleza benéfica, de forma consciente. Contrario a lo que se piensa, los mensajes de naturaleza espiritual no poseen ambientes esotéricos o `espiritistas´. Se enseña al paciente a aquietar su mente, dominar sus emociones, y abrir su mente, para poder contactar con su sabiduría interior innata, logrando encontrar respuestas y directrices para poner en práctica en su propia existencia cotidiana inmediata, a través de guía de ángeles, arcángeles, guardianes o animales de poder.

• Principios de biodescodificación, no para brindar remedios `milagrosos´ contra las afecciones de Salud, más bien para apoyar al paciente a diseñar rutinas y hábitos mentales, corporales y espirituales para afrontar conflictos y, con acciones y decisiones paulatinas y conscientes, enfrentar y modificar la realidad tóxica que genera desequilibrios mentales, así como emocionales, y rescindir enfermedades.

El lema de nuestro trabajo se refiere a aprender a Diseñar y Construir nuestras propias vidas. Siendo arquitecto de profesión, y tutor de cientos de estudiantes a lo largo de quince años, trabajo actualmente en esquemas de integración personal, gracias a la experiencia creativa y de interacción personal que desarrollé en distintos ambientes, y con diversos especialistas, entre los que se encuentran: arquitectos, médicos, psicólogos, entrenadores, artistas y personas sumamente creativas.

Imagen tomada de la liga:

lunes, 2 de octubre de 2017

El presente que afrontamos

`Vive como si fueras a morir mañana; 
aprende como si el mundo fuera a durar para siempre´.
Mahatma Gandhi.


Es triste y desgraciadamente más común levantarse por las mañanas y descubrir en los medios de comunicación, eventos trágicos que conmocionan a las ciudades y sus respectivos países.

Después de lo sucedido en Las Vegas esta madrugada, escuchaba en una de las tantas coberturas de veinticuatro horas a un especialista hablar sobre las características del espacio público, y la responsabilidad que el usuario posee al visitar estos sitios, familiarizarse con ellos, buscar rutas de salida y conocer la circulación implícita en su naturaleza arquitectónica o urbana. Los visitantes de estos espacios de acuerdo al especialista los frecuentan ahora bajo su propio riesgo, y deben de ser conscientes de ubicar y de informarse en relación a sitios cercanos que funjan como albergues, estructuras que puedan servir de apoyo en caso de sismos o desastres naturales, o bien, lugares donde resguardarse en caso de ataque de cualquier naturaleza, incluida una matanza social o un ataque terrorista.
Considerando de igual manera el peligro para los usuarios que ahora se cierna sobre el transporte privado a través de compañías o empresas a nivel nacional o multinacional, derivado de los casos recientes en México, el riesgo de transitar las ciudades se ha elevado considerablemente.

Los largos vídeos, las coberturas y los giros sorpresivos en eventos nacionales, así como el manejo de la información de los medios de comunicación, o las decisiones de las autoridades o instituciones allegadas a los gobiernos, nos dejan claro que las situaciones les han sobrepasado completamente.

Como ciudadanos, confiamos en la competencia de nuestros actuales gobiernos y sus responsivas, pero es complicado hacerlo cuando, meses antes del final de uno de los sexenios más violentos de México, un sismo desarma llanamente la organización y la efectividad de respuesta del gobierno, haciendo evidente su falta de interés y preparación ante eventos mayores; o la situación de Estados Unidos, con un presidente que siempre se promulgó con claras y nada ocultas señales de odio e intolerancia en sus discursos, ahora confrontándose con los ataques más mortíferos en la historia moderna de su nación.

Responsabilizar a las personas no es la solución. La preparación y la Educación o idiosincrasia de las autoridades no es más que un reflejo nítido de nosotros mismos, y de quienes hemos puesto al mando de nuestros países. Desconozco si ciudadanos de otros países guardan similares sentimientos en relación a sus respectivos países.
Sigo escuchando en las historias de personas cercanas, íntimas a mi círculo familiar y de amigos, conflictos y circunstancias que tienen que ver con el machismo, violencia intrafamiliar de cualquier naturaleza, intolerancia, irresponsabilidad, drogadicción, entre muchos otros aspectos, que me hace cuestionarme sobre la dirección hacia la que llevamos nuestras vidas personales.

En el ámbito mundial, conflictos políticos, incitaciones de guerra, tomas de estado, revoluciones, narcotráfico, robo y negligencia en acciones, bienes y servicios para personas damnificadas tras desastres.

Podemos seguir negando que las circunstancias que vivimos no fueron elegidas por nosotros, o que son injusticias que acontecen al azar, junto con situaciones referentes a las transformaciones que la geografía y clima a nivel mundial cada día se hacen más y más evidentes.
Si trazamos líneas paralelas entre los ambientes naturales y sociales que atañen a la Humanidad o su relación con la Naturaleza, encontraremos que los picos de eventos límite se trazan en los mismos puntos, en donde convergen desastre naturales con conflictos humanos internacionales, en un mapa claro de desorden e intolerancia, que finalmente nos afecta a todos, en mayor o menor grado.

Si se trata de aceptar o no teorías metafísicas como la Ley de Atracción o demás dogmas recientes, sólo te pregunto qué tan seguro te sientes hoy de salir a las calles, o visitar ciudades dentro y fuera de tu país, donde antes solías andar despreocupadamente y hoy han acontecido eventos que han mermado a la sociedad en diversos niveles.

Quizá este momento de nuestra Historia se vivió antes en períodos como la Inquisición, La Edad Media o el Holocausto en Alemania, sólo que no tuvo tanto impacto como ahora, por el escaso y limitadísimo alcance de la Tecnología y la Comunicación, que hoy nos hace conocer los actos y sus consecuencias de forma inmediata.
Quizá en ese momento del pasado no era tiempo de conocer al instante las atrocidades y la falta de Consciencia, Respeto y Responsabilidad que el Hombre manifiesta. Sólo era cuestión de sentarse, escuchar y ser espectador lejano en Tiempo y Lugar, en aquellos eventos catastróficos que terminaron con la vida de millones de seres vivos.

Recuerdo el sismo del año ochenta y cinco como un sueño lejano y surrealista, del que como nación no pudimos observar en vista panorámica su alcance en la psique y en la existencia humana individual, social y mundial. Jamás imaginé vivir esa secuencia en carne propia, un mismo día, con horas de diferencia, en el mismo país y la misma ciudad, afectando ahora mis propios bienes, además de las personas más cercanas que amo y por las que daría lo que fuera.
Ahora pareciera que la Vida se esfuerza en ponernos presencialmente en todos los escenarios y contextos posibles, tengan algo que ver o nada con nuestra edad, sexo, religión, condición social, raza, nacionalidad. Las autoridades le llaman `ataque indiscriminado´.
Es claro también, a estas alturas, que bajo tales circunstancias NADIE está preparado para liderar o fungir como autoridad y poder sortear estos obstáculos, que, por sí solos (ahora imaginen en conjunto) azotan nuestras vidas individuales y sociales.

Tomar consciencia de nuestras acciones, de nuestras decisiones, y de nuestro pensar individual, es la manera más directa de comenzar un cambio.
Aceptar cuando las circunstancias nos han superado, y, sin responsabilizar a alguien, simplemente convertirse en el eslabón que puede minimizar, brindar propuesta de solución o detener una situación conflictiva, desde un simple golpe físico, una humillación, una discusión, un accidente de tráfico, una demanda, una separación, una partida, un desalojo, una disolución contractual, una huelga, un conflicto social de mayor magnitud.

Si has llegado hasta esta altura del texto, es porque conscientemente estás abierto y receptivo, temeroso y ansioso tras los eventos que nos aquejan como sociedades. Un cambio siempre es complejo, difícil y peor, lleno de incertidumbre y riesgo. Considero preferible vivir un riesgo consciente que continuar aguardando por la próxima circunstancia que toque y transforme mi vida o de quienes me rodean con una consecuencia tal, que no sea capaz de deshacer o rescindir.

La historia personal, individual de cada uno de nosotros, es una variable que influye y determina en millones de repeticiones nuestra actual realidad. Comenzar a comprenderla y transformarla, en lugar de sobrevivir en ella y acumular rencor por su injusticia, es una decisión que puede comenzar a transformarlo todo, desde la individualidad que nos representa.

Imagen tomada de la liga: